Ir al contenido

Documat


La matemática, parte esencial de la cultura: apología de una evidencia generalmente ignorada

    1. [1] Universidad Autónoma de Madrid

      Universidad Autónoma de Madrid

      Madrid, España

  • Localización: CUICIID 2014: Congreso Universitario Internacional sobre la comunicación en la profesión y en la Universidad de hoy : contenidos, investigación, innovación y docencia / coord. por David Caldevilla Domínguez, 2014, ISBN 978-84-606-7980-6, pág. 311
  • Idioma: español
  • Enlaces
  • Resumen
    • La educación matemática de la sociedad española no es buena, como históricamente ha sucedido casi siempre. Véase, por ejemplo, que aunque nuestra ciencia alcanza su plenitud en el descubrimiento de América, no ocurre así con las matemáticas (“En Espanha hay muy poucos hombres que entiendan de algebra”, diría Pedro Nunes); o la opinión del conde de Peñaflorida en plena Ilustración (“Nuestros filósofos no saben más de matemáticas que de capar moscas”); o que a finales del XIX estuviera con cincuenta años de retraso respecto de la matemática europea. Actualmente hay personas, incluso bien formadas, que admiten un desconocimiento general de las matemáticas; se advierten gazapos matemáticos en medios de comunicación; declaraciones de políticos que indican una deficiente educación matemática.... Parece, en definitiva, que las matemáticas no formaran parte de la cultura. Cuando alguien habla del “mundo de la cultura”, suele referirse a escritores, pintores, músicos, periodistas, actores, cineastas, bailarines… (una vez escuché, incluso, futbolistas o toreros). Pueden añadirse filósofos, economistas, abogados…, pero resulta sorprendente la ausencia habitual de científicos y, especialmente, de matemáticos. Es tal la contumacia en esta práctica que me pregunto si quienes hablan así desconocieran cuáles han sido las grandes corrientes históricas del pensamiento o sobre qué principios ha ido construyéndose nuestra civilización. Acaso olviden, por ejemplo, la influencia de Pitágoras en nuestro desarrollo cultural a través del tiempo, o que a la entrada de la Academia de Platón figurase “No entre nadie que no sepa geometría” (¿cabría encontrar hoy una inscripción similar en la puerta de centros culturales?) o, también, que las matemáticas fueran piedra angular de las artes liberales, las siete ramas del saber durante dos milenios. ¿Pero las matemáticas son realmente un arte? Según la acepción actual, obviamente no, aunque ambas tienen estrechas conexiones. Así, por ejemplo, la razón áurea (íntimamente relacionada con el descubrimiento de los números irracionales) y otras proporciones matemáticas están presentes en infinidad de obras artísticas; de la perspectiva, creada por los pintores renacentistas, surgiría la geometría proyectiva… ¿Y la música? Considerada por los griegos como disciplina matemática, hasta el siglo XVII no comienza a transformarse de ciencia en arte (para Arquitas las matemáticas y la música eran hermanas y, según Leibniz, la música era un ejercicio de aritmética secreta). Y sus vínculos han sido puestos de manifiesto tanto en tratados de música escritos por ilustres matemáticos (Descartes, Newton, D’Alembert…), como por maestros de la música, que recurrieron a las matemáticas para explicar algunos de sus aspectos e incluso las han utilizado para crear música (Bartók y la razón áurea, música estocástica de Xenakis, fibonacciana de Halfter…). El lenguaje matemático tiene igualmente implicaciones en la literatura, existen ciertas analogías entre matemáticas y poesía… En resumen, puede concluirse que el lenguaje en el que está escrita la naturaleza (Galileo) es, indudablemente, un capítulo substancial de la cultura.


Fundación Dialnet

Mi Documat

Opciones de artículo

Opciones de compartir

Opciones de entorno