Entre finales de los años cuarenta y finales de los sesenta, la vida de los mineros de Mazarrón estuvo marcada por el trabajo duro y peligroso en compañías como MINOFER S. A. y otras empresas menores. Fue la etapa más trágica de la minería local, caracterizada por accidentes frecuentes, salarios miserables, pésimas condiciones laborales y, sobre todo, por la silicosis, una enfermedad mortal que acabó con la vida de muchos mineros a edades muy tempranas. Los trabajadores, mal equipados y sin protección adecuada, descendían diariamente a pozos de gran profundidad, expuestos al polvo, los derrumbes y los gases. Los reconocimientos médicos, manipulados por las empresas, agravaron la situación, obligando a muchos a seguir trabajando aun estando gravemente enfermos. En algunos casos, los mineros llegaron a autolesionarse para evitar bajar a la mina o poder complementar sus ingresos con otros trabajos.Mazarrón recibió numerosos inmigrantes, especialmente de Andalucía, atraídos por la promesa de trabajo, aunque muchos encontraron enfermedad, muerte y precariedad.La devoción a Santa Bárbara, patrona de los mineros, era una de las pocas fuentes de esperanza y cohesión social.El cierre de MINOFER en 1962 provocó una emigración masiva hacia Cataluña y varios países europeos, dejando el pueblo casi despoblado. Tras el cierre definitivo de las minas, quedaron numerosos enfermos de silicosis con pensiones insuficientes y un profundo impacto social y familiar. La historia de estos años es la de un gran sacrificio colectivo, marcado por el sufrimiento, la dignidad del trabajo y una herencia trágica que afectó a casi todas las familias de Mazarrón.
From the late 1940s to the late 1960s, the lives of miners in Mazarrón were shaped by harsh and dangerous work under companies such as MINOFER S. A. and smaller mining firms. This period represents the darkest chapter in local mining history, marked by frequent accidents, extremely low wages, poor working conditions, and above all, silicosis—a fatal occupational disease that claimed many lives at a very young age. Poorly equipped and without proper safety measures, miners descended daily into deep shafts, exposed to dust, gas, and collapses. Medical examinations were often manipulated by company doctors, forcing sick workers to continue underground. Some miners even resorted to self-injury to avoid working in the mines or tosupplement their meager income through other jobs.Mazarrón attracted many immigrants, mainly from Andalusia, seeking employment during times of hardship. However, many found illness, suffering, and early death instead. Devotion to Saint Barbara, the miners’ patron saint, provided spiritual comfort and community unity. The closure of MINOFER in 1962 led to mass emigration to Catalonia and several European countries, leaving Mazarrón nearly deserted. After the final mine closures, many former miners remained disabled by silicosis, surviving on inadequate pensions. This period stands as a story of collective sacrifice, deep social impact, and a tragic legacy that affected almost every family in Mazarrón.
© 2008-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados